¿Rinde invertir en innovación?
Núm. 147 - Marzo 2006
¿Mejoran las empresas su rentabilidad si destinan recursos a innovar? Hasta ahora la respuesta afirmativa era unánime, básicamente por una cuestión de fe en la premisa que se ha repetido hasta la saciedad, en especial en los últimos tiempos, y en particular referida a España, como país que quiere llegar a Lisboa: es preciso incrementar las inversiones en I+D si se quiere aumentar la competitividad. Y, por extensión, las empresas deben invertir en innovar.
Sin embargo, un reciente informe de la consultora norteamericana Booz Allen Hamilton, especializada en asesorar sobre estrategia y tecnología lo pone en duda. Su análisis de 2004 sobre las 1000 compañías mundiales que más gastan en I+D+I ha desatado la polémica. No se ha hallado relación estadística alguna entre el gasto en I+D (que en estas empresas ha aumentado de media un 6,5 % anual desde 1999) y los resultados empresariales. En resumen: el dinero no compra resultados. Devastador.
Pero no desconocido en el ámbito académico, donde se discute desde hace tiempo si invertir en investigación, destinar recursos a desarrollo e incrementar dotaciones para innovación, guarda una relación directa con la mejora de las ventas o los beneficios, la reducción de costes o el aumento del valor en bolsa. Tal vez no. Más allá de las ampollas que pueda levantar el informa, y de las definiciones de I+D+I que cada empresa adopte, se ha trasladado al sector industrial el debate sobre su rentabilidad, y éste no quiere aún pronunciarse. De momento, se ha quedado en un cómodo punto medio: no hay un 100 % de éxito en I+D+I, y tampoco hay proyectos innovadores que castiguen con el fracaso.
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