Este sitio web utiliza 'cookies' para mejorar su experiencia de navegación. Si sigue navegando entendemos que las acepta.

Aceptar Más Información

REVISTA - GALERÍA

¿Aman la ciencia las mujeres de comienzos del siglo XXI? ¿Ama el sistema de ciencia a las mujeres?

Capitolina Díaz

Tenemos el placer de presentar en la Revista SEBBM la sexta y última serie de perfiles publicados on-line en la «Galería de retratos de Mujeres en Bioquímica», que comenzó en 2011 con el centenario del premio Nobel otorgado a Marie Curie, Año Internacional de la Química.

Q
uizá el fenómeno más llamativo de difusión científica reciente ha sido la aparición, en marzo de 2012, del grupo de Facebook I Fucking Love Science de E. Andrew. Sus impactantes y divertidas fotografías, junto con sus no menos divertidos e interesantes comentarios científicos han espoleado el interés por la ciencia en las redes sociales. En poco más de un año, esta página ha alcanzado los 4,5 millones de seguidores (me gusta) y el número de personas que hablan sobre el contenido de I Fucking Love Sciencesuele superar al número de me gusta y al número de personas que debaten sobre el contenido de cualquier otra página de Facebook en un momento determinado. En marzo de 2013, E. Andrew creó una cuenta en Twitter que incluía una foto suya y la enlazó a la página de Facebook I Fucking Love Science.Miles o millones de sus seguidores se quedaron sorprendidos al ver que E. Andrew era Elise Andrew, una chica. Se produjo una inundación de mensajes relativos a su sexo. ¡Cómo era posible que una mujer, y una mujer sola, mantuviera esa página de tanta calidad científica, redactada de manera tan divertida! Sorpresa e incredulidad. Hubo muchos comentarios sexistas y muchos otros de apoyo. Pero la sorpresa fue general. La sorpresa tiene que ver con el hecho de que Andrew es mujer y además usa tacos. Ninguno de esos dos atributos parece formar parte del estereotipo de quienes se dedican a la ciencia, ni a la divulgación científica.

En abril de 2013, junto con esta sorpresa generalizada porque una mujer supiera tanto de ciencia y tuviera tanta gracia y tantas habilidades tecnológicas, aparecía She Figures 2012. 1 La serie de She Figures son unas magníficas publicaciones con las que la Comisión Europea nos ofrece en detalle la situación de las científicas en la UE. En esta 4.ª edición, sus datos nos muestran que sigue abierta la brecha de género en la ciencia europea y que el progreso de las mujeres, en los 10 años analizados, es desesperantemente lento (fig. 1a). Es aquí donde la anécdota de la sorpresa al saberse que la creadora y sostenedora de I Fucking Love Science es una joven de 22 años adquiere nivel de categoría explicativa. ¿Qué nos explica? Nos ayuda a entender que los mismos sesgos de género que están en las mentes de aquellos a quienes tanto ha impresionado saber que una mujer científica puede crear y mantener una de las páginas más visitadas y comentadas de Facebook, son sesgos similares a los que operan en los procesos infantiles y juveniles de elección de rama de estudios. Son sesgos del mismo tipo de aquellos que en el mundo profesional condicionan las decisiones sobre qué persona (o, mejor, de qué sexo) seleccionar para un empleo o para un ascenso, a quién llamar para formar parte de una comisión, a quién proponer para un premio o para una presidencia, a quién ofrecer una colaboración en un proyecto de investigación, etc.

Los mencionados sesgos de género, los prejuicios casi ancestrales respecto a los roles de las mujeres y los conceptos obsoletos sobre mujeres y hombres, sobre sus capacidades y potencial, es lo que lleva a que, en 2010, siendo las mujeres el 55 % del alumnado universitario y el 59 % de las personas graduadas, sigamos sorprendiéndonos al descubrir la excelencia científica o divulgadora en cuerpo de mujer.

Veamos, de manera muy esquemática, otras cifras que nos proporciona She Figures 2012 . En relación con el empleo de base científica o tecnológica, las mujeres representan el 40 % de todas las personas investigadoras en el sector universitario (en España también el 40 %); el 40 % del sector público (España: 48 %); y el 19 % del sector empresarial (España: 29 %). Sin embargo, en los tres sectores la brecha de género se está reduciendo, entre otras cosas porque el crecimiento anual de mujeres investigadoras alcanzó el 5,5 % mientras que el de investigadores hombres se quedó en un 3,5 %. Por ramas científicas, las mujeres que alcanzan el doctorado igualan o superan el número de varones en todas las ramas excepto en ciencias experimentales, matemáticas e informática (40 %) y en ingenierías (26 %). Las mujeres obtienen el 46 % de todos los doctorados (47 % en España). Aunque el sector universitario emplea un 40 % de mujeres, estas se distribuyen de forma claramente desigual por ramas científicas. Las ciencias sociales, seguidas de las ciencias médicas, son las que emplean a un mayor número de investigadoras. La brecha de género se abre en ingeniería y particularmente en ingeniería informática. En ciencias médicas en el sector privado, las investigadoras son el grupo más numeroso, mientras que son escasas en ingenierías y tecnología. Cabe señalar que en el sector público, la presencia de investigadoras, aunque baja (UE 19 % y ES 29 %), es, en la mayoría de los países de la UE, prácticamente uniforme en todas las ramas del saber.

Las carreras de las mujeres sufren una gran segregación vertical. Aunque en 2010 representaron el 59 % de quienes obtuvieron un grado, este porcentaje baja al 46 % de quienes alcanzaron el doctorado. Pero los puestos de las mujeres en las universidades están más segregados todavía: son el 44 % (España 49 %) del profesorado universitario de menor categoría, el 37 % (España 38 %) de los/las titulares de universidad, y ocupan únicamente el 20 % (España: 17 %) de las cátedras. Esta segregación vertical es todavía más patente en ciencias experimentales e ingeniería, donde las estudiantes sólo representan el 31 % del alumnado, porcentaje que sube al 35 % de tituladas doctoras, pero se reduce al 32 % del profesorado de menor nivel, al 23 % de los/las titulares y al 11 % de las cátedras. El avance de las mujeres es real, pero muy lento. La proporción de mujeres que ha alcanzado una cátedra de 2002 a 2010 ha pasado del 15,3 al 19,8 en la UE y del 12,6 al 16,9 en España.

«Sería preciso fomentar la alfabetizaciónen ciencia de nuestra sociedad, y especialmentede nuestra juventud, sin sesgos de género..»

La sobrerrepresentación masculina en los puestos de toma de decisiones es mayor que en ningún otro ámbito del sistema de ciencia y tecnología (solo el 10 % de las universidades europeas tiene una mujer como rectora). La escasez de rectoras sugiere que en este punto es posible que actúen dinámicas de poder que favorecen la atribución de esos puestos a una élite casi exclusivamente masculina. Se puede decir que en aquellos niveles en los que los puestos no son limitados, como los grados y postgrados, quienes tienen los méritos y la capacidad suficiente, tienen éxito y en estos casos las mujeres igualan o sobrepasan numéricamente a los hombres. Pero cuando los puestos son escasos y la pirámide se estrecha (en lo que respecta al número de empleos disponibles y a las jerarquías de mayor rango), los méritos y la capacidad empiezan a perder valor frente al género. Se produce un fenómeno que podríamos denominar cooptación progresiva por género . Este consistiría en que cuanto más se avanza en la carrera científica, más se endurece para las mujeres el sesgo en la selección a que son sometidas. Usualmente este fenómeno se expresa con la metáfora del techo de cristal. She Figures ofrece los valores del índice del techo de cristal , que mide la proporción entre mujeres en todos los niveles profesionales en la universidad y catedráticas, y compara esta proporción con la de los varones. Un índice 1 quiere decir que las profesoras tienen la misma probabilidad que los profesores de alcanzar una cátedra. Ningún país europeo tiene un índice 1. La media europea es 1,8 y la española 2,12. Así pues, nuestro techo de cristal es más grueso, es decir, la cooptación progresiva por género es mayor en nuestras universidades y centros de investigación.

Para concluir, obsérvese que si bien la brecha de género se va reduciendo con el tiempo, este fenómeno no se corrige solo. Aun descontando el factor generacional, para alcanzar el equilibrio entre mujeres y hombres en la actividad científica se necesitaría, en primer lugar, que todas las personas relacionadas con el sistema educativo y científico adquirieran el convencimiento de que pueden hacer algo por reducir los sesgos de género en el ámbito de sus actividades cotidianas, descubrieran qué es eso que pueden hacer y lo fueran poniendo en práctica. En segundo lugar, serían muy recomendables políticas específicas –incluidas cuotas– que adopten medidas de rendimiento de cuentas, evaluaciones y un procedimiento de gratificaciones y penalizaciones. Estas políticas debieran instrumentarse en todos los organismos y actividades, públicas y privadas, relacionadas con la educación, la ciencia y la cultura. Por último, sería preciso fomentar la alfabetización en ciencia de nuestra sociedad, y especialmente de nuestra juventud, sin sesgos de género. Páginas como I Fucking Love Science y publicaciones como She Figures contribuyen sin duda a mejorar la situación en este terreno.


Notas

    Los originales de estos artículos y algunos más podréis encontrarlos aquí.

    Es una sección auspiciada por Ciencia para todos - Programa de Divulgación de la SEBBM (http://www.sebbm.es/ES/divulgacion-ciencia-para-todos_10).

    Coordinadores: C. Lara, A. Martínez del Pozo, M.A. Pajares, G. Rodríguez- Tarduchy e I. Varela Nieto.

    Edición: R. De Iriarte y A. Galindo.

Bibliografía

    European Union (2013) She Figures 2012. Gender in Research and Innovation: http://ec.europa.eu/research/science-society/document_library/pdf_06/she-figures-2012_en.pdf (se han publicado She Figures en 2003, 2006 y 2009).


Galería Junio 2013

Joan Argentsinger Steitz. Por Agustín Vioque

Jane S. Richardson Buck. Por Álvaro Martínez del Pozo

Elizabeth H. Blackburn. Por Roser González-Duarte

Carol Greider. Por Nuria Martínez Medina

why abortion cheap abortions abortion clinics in queens
pregnancy abortion zygonie.com abortion article
abortion quotes zygonie.com free abortion clinics in chicago
abortion in nyc types of abortions research paper on abortion
coupons for cialis outbackuav.com coupons for prescription medications
free prescription drug cards discount drug coupon discount card prescription
abortion clinics in houston tx read abortion doctors
metformin metformin metformin
abortion services abortion in the us after an abortion
bystolic generic name bystolic discount coupon bystolic coupons for free
is abortion wrong go abortion pills
diabetes mellitus treatment cialis 5mg dosage
cialis et pamplemousse cialis et pamplemousse cialis et pamplemousse
to buy viagra online viagra for sale uk buy viagra online cheap

Capitolina Díaz

Profesora de Sociología Universidad de Valencia

NEWSLETTER

¿Quieres recibir la revista en tu email?

Clica AQUI para ver nuestra ÚLTIMA NEWSLETTER

EN ESTE NÚMERO

Hacia la buena praxis en la investigación: honestidad, objetividad e imparcialidad

FORMATO IMPRIMIBLE

¿Quieres imprimir artículos? Puedes descargar la revista en pdf

Número 186 -


Publicidad